viernes, 30 de diciembre de 2011

CALI: Iván Fandiño salvó la de la tarde. Cuatro matadores se lucieron en la noche en el Festival


**Los dos festejos realizados el 29 de diciembre, dejaron muchas cosas para analizar. Ante todo: la empresa programó un cartel con dos toreros colombianos que poco o nada le dicen al aficionado de esta región. Pepe Manrique con más de veinte años de alternativa y discretas actuaciones fuera de Bogotá, está más llamado al retiro que para encabezar un cartel. Ramsés Ruiz, lo hemos visto muchas veces bien en la Santamaría, pero en Cali, muy poco y tampoco le conoce la afición. La atracción del cartel era Iván Fandiño que justificó la importancia que ha adquirido luego de sus excelentes actuaciones en los ruedos hispanos y, en especial, por el mano a mano con David Mora en la reciente Feria de Otoño de Madrid.


Pero a lo anterior, agreguémosle la inclusión de la ganadería de Ambaló S.A. cuyos propietarios son amigos nuestros, los hermanos Armando Y José María Estela Garrido y el hijo de éste último, José María Estela, más conocido como “Pepito” y el más conocedor del proceso pero quien permanece trabajando en Ecuador con una multinacional. No podemos ignorar, que el nombre de Ambaló tampoco es que llame mucho la atención de los aficionados y sí, que despierta resistencias.


Ese era el cuadro para la cuarta corrida y quinto festejo del abono en una tarde terriblemente cálida y los aficionados respondieron con algo menos del medio aforo. Y era natural. Y el desarrollo del festejo, les dio la razón.


Los toros del encaste Domecq llegaron con pesos de 462 – 474 – 464 – 546 – 488 y 470. cuatro pitados en el arrastre, uno aplaudido y otro silenciado. Estos dos, los manejados por Iván Fandiño. Nos preguntábamos: ¿Sería que los dos de Fandiño fueron mejores o que a los otros cuatro les hizo falta toreros? O, por el contrario, el gran bagaje del hispano y los conocimientos de su andar en los toros, ¿permitió el lucimiento que no lograron los dos toreros nacionales?
El hecho es que pasamos una tarde muy acalorada. Como alguien decía “No hay nada más malo que una mala corrida”. Y la de este jueves 29, lo fue, a pesar de los buenos ratos que nos sacaron del marasmo las dos actuaciones de Iván Fandiño que cortó una oreja y bien pudo cortar la del último si no falla a espadas en su primer intento. La voluntad estéril de Ramsés y la porfía de Manrique que salió lesionado en las costillas por un fuerte varetazo que le propinó Acólito, no. 297 con 546 kilos.


No nos extendemos más, porque no dio el festejo para más. Fue, realmente, un triste epílogo para una corrida que no debió ser anunciada.

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